El
enojo de la gente ya es inocultable. No se puede esconder más. Las
caras de todos los que verdaderamente sentimos al Taladro hablan por sí
solas.
El enojo ha superado todos los límites y los cánticos sin una buena forma de expresarse.
El que más fuerte sonó el sábado a la tarde fue el “que se vayan
todos, que no quede ni uno solo …” apuntado a los jugadores pero también
a los dirigentes. Claro está, si a esa canción le siguen los insultos
al Presidente, a toda la Comisión y se nombra el slogan “Banfield para
Todos” que identificó al Portellismo en el último tiempo, los
destinatarios del enojo popular son claramente los directivos.
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http://www.solobanfield.com/index.php?texto=inicio&idNoticiaCompleta=4569
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